París a media luz

Posdata obsesiva

En la imagen (fotograma laboriosamente mejorado hasta convertirlo en obra de arte) vemos a Marion Cotillard con un look ad hok y en actitud glamorosa; ojea un periódico de la época, o sea, con más de ochenta años: envejecido y oscurecido. Ella lo toma en las manos delicadamente por la fragilidad del papel, que está por deshacerse. Y yo me pregunto por qué, así como los escenógrafos tuvieron un meticuloso cuidado en los detalles para crear esa atmósfera y ambientar la época, no reprodujeron el periódico en papel nuevo. ¿Qué les costaba hacer una réplica exacta? ¿Los periódicos de los años veinte se imprimían en papel antiguo, amarillento, que se deshacía en las manos?

En esa misma secuencia, la cautivadora dama, que minutos antes había escuchado la primera oración de un manuscrito, exclama: “¡Amo tu libro!” Y yo me pregunto por qué la gran actriz no protestó: “¿Cómo voy a amar un libro que no he leído?” ¡Qué pendejada!

El estúpido escritor se encuentra con Luis Buñuel en un centro nocturno (sólo Picasso y su mecenas trabajan, mientras los demás viven de noche, divirtiéndose) y le transmite una idea de película: el encierro inexplicable y sus consecuencias involutivas en El ángel exterminador. Buñuel pone cara de idiota y dice por lo menos dos veces: “No entiendo”. Es de suponer que Allen tiene aversión por el genio del cine surrealista, por no llamarlo padre del género, y de ahí su caracterización como personaje lento y gris (para ser sutil y no hacer una caricatura), cuando el único retrasado mental de la película es su protagonista principal, un idiota con suerte. Además, eso de que alguien del futuro aporte una idea que no es suya, pero todavía no la concibe nadie, tampoco es original. Ocurre en Peggy Sue se casó, o mucho mejor, su pasado la espera (1986), de Francis Ford Coppola, con un ocurrente sentido del humor que sorprendentemente no tiene Allen en este caso.

Por último, un final feliz tan simple como el de Medianoche en París confirma la sensación de que toda la película es una vacilada. Pero nunca falta el público impresionable por la reflexión sobre la inconformidad humana con la época en que nos tocó vivir, especialmente a los grandes creadores y la gente extraordinaria, y la disertación de Hemingway sobre la autenticidad literaria, la relación entre la muerte y el amor, y las referencias “cultas”, las bromas para que rían y se identifiquen los “intelectuales” ignorantes de que esas bromas cometen o son errores científicos, algunos imperdonables…

Woody Allen sería un buen guionista si contara con asesores o supervisores de contenido, y sus películas tuvieran otro director.

 

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3 comentarios el “París a media luz

  1. “la sensación de que toda la película es una vacilada.” Dices en tu texto.

    Me pregunto ¿Sabes lo que es el TONO en una película? Desde el guión hasta el montaje del filme cualquier creador tiene siempre en cuenta como parte esencial de su obra el tono.

    ¿sabes que es una película con tono cómico? El tema, los personajes, la situación incluso puede no ser cómica, pero, oh, el tono lo es.

    Esto te puede explicar mucho acerca de cómo puedes ver una película, tomando en cuenta el tono, que de hecho, ha cumplido su efecto, ya que al final te ha quedado “la sensación de que toda la película es una vacilada.”

    Lo es. ¿Te gusta la tremenda vacilada que ha hecho Woody Allen? Ese es otro tema.

  2. Naranjarte dice:

    Lo del periódico amarillento y envejecido quizás haya sido un guiño para poner en evidencia el carácter de artificio de esa escena y por consiguiente de todo el film, afortunadamente tras ver esta “entretenida” película (para acompañar con un buen combo de pochoclo y hacer muuuucho ruido, cosa que no hago ni jamás haría, afortunadamente para el resto de los anónimos espectadores), pasé al siguiente film, verdadera joya para invertir el tiempo y no derrocharlo con las obras de directores en decadencia: Copia certificada (Copia conforme), de Abbas Kiarostami. ¿No la viste aún?, te la recomiendo especialmente…

  3. Ivanrin dice:

    Gracias: veré la película que me recomiendas.
    Lo del periódico es un error. Grandes directores cometen errores grandes y pequeños, y habemos cinéfilos observadores y obsesos, por no decir de percepción aguda, pues parecería modestia aparte.
    Saludos.

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