Para mi disgusto

ne te retourne pasSi algo tenían en común Sophie Marceau y Monica Bellucci al ser unidas por Marina de Van en Ne te retourne pas (2009), además de su vocación erótica, era haber encarnado a personajes más bien secundarios, por no decir ornamentales, bajo la dirección de Mel Gibson, cuyo talante misógino hace de mujeres muy hermosas lo equivalente al simple ornato por encima de su talento. El público de masas conoció a Marceau con Braveheart (1995), aunque ella contaba, por lo menos, con quince películas en su haber como actriz, y ese año debutó como directora y guionista con un cortometraje: L’Aube à l’envers. Hasta entonces y hasta donde he podido ver, todo cuanto había hecho era de calidad, y la millonaria producción hollywoodense no estuvo a la altura de su trayectoria, pero tuvo más influencia en las masas, como suele ocurrir, porque no son encefálicas. Luego vino el segundo pecado: ser «chica Bond» (lo bueno es que tuvo a bien ser mala… menos mal).

A diferencia de Marceau, que debutó como actriz a los catorce años de edad, Bellucci lo hizo a los 26 con papeles menores, luego de ser modelo, y saltó a la fama una década más tarde con Malena (2000), de Giuseppe Tornatore; desde entonces, parecía encasillada en el papel de prostituta, y Mel Gibson creyó ser un genio al ofrecerle nada menos que el de Magdalena en La pasión de Cristo (2004), película donde no dice más de cinco palabras en arameo, según recuerdo, y si no mal recuerdo, ese mutismo (para posar desnuda no es necesario saber otros idiomas) ofende su dignidad y la del público, pero el director y actor de bodrios taquilleros que van de mal en peor decía estar en pláticas directas con Dios y seguir sus consejos, como Bush el pequeño cuando involucró a todo el imperio en la destrucción de una civilización entera.

Desde Malena, me obsesiona la belleza de Bellucci, pero ahora no dejo de pensar en la fascinante personalidad de Marceau, en su proyección de una inteligencia y una fuerza que resultaron genuinas. He visto muchas de las fotos que, a raíz de Ne te retourne pas y más aún del abrazo desnudo que publicó una revista en el reportaje pagado como publicidad, plagaron los medios impresos y tuvieron su efecto multiplicador en internet (supongo que también en televisión); he visto que, si las divas fueran pareja, Marceau asumiría el rol masculino en apariencia, pero una secuencia de la película muestra cuán femenina y jovial es la actriz francesa junto a la italiana, que parece preocupada por su envejecimiento, por las arrugas faciales que puede costarle un desenvolvimiento de naturalidad y libertad. La madurez que había mermado la perfección física de Sophie al perder la simetría de su rostro latino con rasgos occidentales de frente y orientales de perfil, era perfecta para un personaje aprehensivo, pero en la mencionada secuencia se relaja y sonríe, sus ojos claros miran a su compañera, cuyo rostro no ha perdido la perfección, pero tampoco devuelve la mirada, la sonrisa, la chispa de frescura que no tiene… tiene dos años más y menos seguridad en sí misma, tiene más maquillaje encina y el pecho más grande, o sea, el mejor argumento para vender una imagen de mujer al público de masas, que se basa en el Óscar para saber si una película es buena o mala.

Finalmente, la superficialidad y frivolidad, la ignorancia y el morbo que hacen escándalo doblemente lucrativo con su doble moral y su cuádruple miseria de valores humanos (cuando lo peor en el mundo y quizás el universo es la humanidad), confirman que los seres extraordinarios son inaccesibles por la infinita pequeñez de los seres ordinarios, que no reconocen la altura de su otredad en la medida que tampoco alcanzan a verla, y la niegan; como no hacen más que mutilar sus propias alas, se niegan también a reconocer el vuelo de los otros, quienes viven libres del miedo que ellos padecen y ni siquiera lo saben. Basta con leer la estúpida estridencia que acompaña las imágenes para recordar a qué reducen todo quienes entienden menos que nada.

Y de aquí Al socaire del insomnio.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s