Si las paredes hablaran (de mujeres)

paredes demiIf These Walls Could Talk

Tres historias con un tema en común: el embarazo indeseado; sus protagonistas viven durante distintas épocas en la misma casa, testigo generacional de los hechos, como insinúa el título, aunque lo importante del tercer segmento tiene lugar en una clínica. Sin nombres propios, las historias ocurren en 1952, 1974 y 1996, por lo que hay 22 años entre cada una; todas fueron escritas por Nancy Savoca, la primera en colaboración con Susan Nanus, la segunda con I. Marlene King, y la tercera con los hermanos Earl y Pamela Wallace. Savoca dirigió las dos primeras, mientras que la tercera fue dirigida por Cher, quien además interpreta un papel secundario.

Realizada para la televisión y transmitida por HBO en 1996, la película fue producida por Demi Moore, quien concibió la idea general (cfr) y protagoniza la primera parte, crudísima, desgarradora, indignante; una historia que plantea sin tapujos ni rodeos el conflicto provocado por la criminal prohibición del aborto en Estados Unidos, cuando era practicado clandestinamente, en condiciones de alto riesgo para la salud y la vida de las mujeres. La protagonista en este caso es enfermera, para mayor ironía y paradoja, pues termina en manos de alguien con la sensibilidad de una cabra en una cristalería. Moore hace aquí el papel de mayor seriedad en toda su carrera, pero es imposible dejar de lamentar que, a estas alturas, no sepa emitir la voz.

El segundo segmento, en cambio, tiene un final complaciente, como de telenovela, cuando el personaje de Sissy Spacek, embarazada involuntariamente y demasiado anciana para ser madre, opta por tener al bebé, decisión que resulta de lo más decepcionante.

El tercer segmento llama la atención porque la calidad de la fotografía disminuye hasta contrastar con los dos anteriores; aquí es una estudiante preñada por su maestro quien decide abortar cuando la legalidad permitía por fin condiciones propicias, pero había que sortear la histeria de los opositores a la interrupción del embarazo (como en la actualidad), gente por el estilo de ProVida, el paradigma en México y quizás en el mundo. Cher no es convincente en el papel de la “doctora” que realiza el también llamado legrado intencional, pues maneja la jeringa como si lo hiciera por primera vez. El final es doblemente trágico, tanto por la historia como por la débil actuación de Anne Heche.

Cada historia y la película como tal pone de mal humor a cualquiera, deja un mal sabor de boca, pero fue tan exitosa en su momento que, cuatro años después, sería realizada una secuela: mismo título y mismo esquema, pero un tema menos espinoso y controversial: el lesbianismo; a diferencia de la primera, la segunda cuenta con grandes actrices y es un caso excepcional por superar a su antecesora en todos los sentidos.

Con imágenes documentales al principio, cada historia dura media hora también aquí. Escrita y dirigida por Jane Anderson, protagonizada por Vanessa Redgrave y Marian Seldes, la primera ocurre en 1961 y es tristísima, desoladora, profundamente melancólica. Escrita por Sylvia Sichel y dirigida por Martha Coolidge, protagonizada por Michelle Williams y Chloë Sevigny, la segunda ocurre en 1972 y es romántica y conflictiva con un final feliz (que ojalá fuera el principio de algo más extenso). Escrita por Alex Sichel y dirigida por Anne Heche, protagonizada por Sharon Stone y Ellen DeGeneres, la tercera ocurre en el año de estreno (2000) y es una comedia ligera y alegre, pero reflexiva. Heche es la protagonista del tercer segmento en la primera película.

Las tres historias son de parejas; en el primer caso, la muerte acaba con una relación de treinta años entre mujeres ancianas y, obligada por la familia de su amante, la sobreviviente abandona la casa; en el segundo caso, una pareja de mujeres jóvenes se conoce en un contexto de intolerancia ideológica; en el tercer caso, una pareja de mediana edad decide tener un hijo y recurre a la inseminación artificial.

Sin temor a exagerar, el segundo segmento es una obra maestra, milagro que ocurre cuando concurren excelentes actuaciones y excelente guión en una misma película o alguno de sus capítulos. Aquí la trama explora el feminismo de la época y los estereotipos machistas con diálogos muy inteligentes y comentarios sarcásticos de sutil elegancia. El reparto es una maravilla; la química entre Chloë y Michelle es orgásmica, y no falta el clímax erótico. Hay instantes en que los ojos de Williams, hermosos y luminosos, se humedecen ante la fascinante personalidad de la ex modelo, que podría ser materia de estudio.

Aunque no le favorece nada el look masculino, Sevigny asumió perfectamente (como todo cuando hace) ese rol, invirtiendo los papeles de Los muchachos no lloran, cinta que, bajo la dirección de Kimberly Peirce, la había catapultado como icono del cine independiente, al lado de Hilary Swank, el año anterior. La siguiente actuación de Chloë, para mi gusto, es todavía mejor, así sea menor en términos cronológicos (a veces la perfección aumenta cuando el tiempo disminuye).

A diferencia de la complejidad o elaboración de la segunda historia, la primera es muy sencilla; la tercera es más bien simple y también incluye un momento erótico-paroxístico-amatorio, acompañado por una bella canción. Cabe destacar, sobre todo en la parte intermedia, para variar, el buen tino de la banda sonora…

Los créditos y carteles de la cinta original, al igual que la portada del DVD, conceden a Cher más importancia de la que realmente tiene, y omiten o ningunean a Heche, que se desquitó cuatro años después al dirigir la tercera parte de la secuela, en donde sucede lo mismo con el anuncio de Stone, cuyo papel es inclusive prescindible. Gajes de la mercadotecnia. Redgrave, por su parte, acaparó los premios y las nominaciones a la segunda película, cuando, sin restar méritos a su actuación, son las actrices jóvenes quienes merecen las palmas y dan una lección a las demás, especialmente a las protagonistas de la cinta original, una lección de calidad actoral, fuerza interpretativa y proyección de inteligencia y sensibilidad, belleza interior y sensualidad (la belleza de Sevigny está hecha de talento); la honestidad de sus personajes, por lo visto, es auténtica…

Mis respetos también a Sichel y Coolidge por haber creado una joya inmortal de media hora.

paredes

Anuncios

9 comentarios el “Si las paredes hablaran (de mujeres)

  1. No conozco estas películas, pero, por lo que dices, pasa lo que suele ocurrir cuando un filme se compone de varias historias distintas: irregularidad, con partes muy buenas y otras menos interesantes, ¿no?
    Yo, de momento, la mejor película sobre el derecho de la mujer a abortar, sigue siendo “4 meses, 3 semanas y 2 días”.

    • Ivanrin dice:

      Te recomiendo la segunda película, sobre todo el segmento intermedio, por ser una joya, como digo, algo fascinante y obsesionante que se puede ver una y otra vez sin que disminuya el gusto.
      ¿Has visto Los muchachos no lloran?
      Sobre el aborto, recuerdo El secreto de Vera Drake, que también deja un mal sabor de boca por el atraso de sociedades tan conservadoras como la inglesa y por la ingenuidad del personaje. The Cider House Rules y Juno tratan el tema de manera casi tangencial, pero con una actitud abierta y progresista. No he visto la que dices, así que voy a buscarla.
      Gracias por comentar.

      • Sí, he visto Boys don’t cry, pero me impactó más la interpretación de Hillary Swank. Tienes razón, en Juno (especialmente) y en The Cider House Rules, el tema del aborto se toca de manera más tangencial. Nada que ver con la que te recomiendo: 4 meses, 3 semanas y 2 días (cinta rumana, si no me falla la memoria), una película buenísima, dura e impactante, que es todo un alegato en contra de las leyes que prohíben el aborto, y que es su tema principal.
        La que tampoco he visto es El secreto de Vera Drake.

      • Ivanrin dice:

        Yo no comparo a Swank con Sevigny en Los muchachos no lloran, porque hacen papeles complementarios, no compiten, así tengan un duelo de grandes actuaciones, como reza el cliché. Swank es magnífica en esa película y si merecía el Óscar, también Sevigny, que es mejor en el rol masculino, mejor que Swank en ese rol y mejor que ella misma en el femenino. Estarás de acuerdo conmigo cuando la veas.
        Ya encargué 4 meses, 3 semanas y 2 días, que me interesa especialmente, a ver si tengo suerte.
        No te recomiendo mucho El secreto de Vera Drake.

  2. Georgina M. dice:

    En Blue Valentine, que me gusta mucho, Michelle Williams había perdido todo el encanto que derrocha en el telefilme de una década antes. No sé cómo se atreve a hacer desnudos con un cuerpo tan descuidado y tal vez doblado en la escena de la regadera.
    Chloe Sevigny actuó el mismo año de la secuela en American Psycho, donde tampoco es tan carismática y tan ella misma en versión masculina como en If These Walls Could Talk 2, que tiene otro título en inglés, por cierto, Women, Love, Women, y otros dos títulos en español, según el país, “Amor entre mujeres” y “Mujer contra mujer”.

    • Ivanrin dice:

      En Psicópata americano, Sevigny es adorable, pero su papel es mínimo. Ojalá tuviera un papel protagónico junto a Bale o cualquiera de su talla, si acaso existe. Aquí, en cambio, es tan Sevigny como en Los muchacho no lloran, pero con un poco de James Dean.
      En Triste San Valentín (que también trata el tema del aborto, por cierto), Williams ya era otra, no sólo por haber descuidado su cuerpo; los ojos habían perdido su forma gatuna y su luminosa expresividad, en particular de fascinación y embeleso, porque además Gosling no es Sevigny… ¡brincos diera!
      Mujer contra mujer, además de no ser original, es un horrible título. En España suelen tener más cuidado y mejor tino al traducir los títulos o interpretarlos, pero a veces la chapuza está peor que en Hispanoamérica.
      Gracias por el dato, Georgina.

      • Georgina M. dice:

        Chloe alterna con Sharon Stone en tres películas: If These Walls Could Talk 2, Broken Flowers y Lovelace, que se estrena este año. En la primera participan en términos iguales, pero si en American Psycho el papel de Sevigny es mínimo, en la segunda es minimínimo, casi de extra. Stone interpreta a una de las mujeres que fueron pareja del protagonista en busca de la que tuvo un hijo de los dos. Jessica Lange es otra de esas mujeres y Chloe es su asistente o secretaria. Sería muy triste que, trece años después del telefilme lésbico, que tanto te ha gustado, Sevigny desempeñara otro papel menor en donde Amanda Seyfried encarna el protagónico como la estrella de “Garganta profunda”, icono de la pornografía. ¿No crees?

      • Ivanrin dice:

        Sí que sería triste, pues Sevigny es una de las mejores y más interesantes actrices de la historia del cine, desde su debut en 1995, pero incluso en papeles menores, que suelen crecer con ella, es preferible a Sharon Stone, con quien no existe punto de comparación, más allá de que alternen y compartan créditos en tres películas.
        Aclaro que del “telefilme lésbico” me gusta el segundo segmento; el primero me deprime y el tercero me es indiferente.
        De nuevo, gracias por el dato.

  3. Yo vi la primera parte este domingo y me gustó mucho ;) Aquí os dejo mi opinión ;)

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/10/tv-movie-time-if-these-walls-could-talk.html

    Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s