El Club de los Compradores

dallas-buyers-club-bannerDallas Buyers Club (en español, El club de los desahuciados).

Drama basado en un reportaje de Bill Minutaglio que publicó The Dallas Morning News en 1995 sobre los últimos días de Ron Woodroof, un vaquero de rodeo tejano, drogadicto, alcohólico y sexualmente promiscuo, diagnosticado en 1985 con el VIH y desahuciado, por el estado de su salud en general, con treinta días de vida. Woodroof empezó a consumir AZT, único producto contra el SIDA en aquellos años, que resultó inútil y altamente tóxico. Luego probó con medicamentos alternativos y se dedicó a su contrabando desde México para venderlos entre portadores de VIH y enfermos de SIDA en Dallas. Asociado con un transexual también enfermo, el homófobo protagonista vendió membresías de 400 dólares al mes con derecho a todo el medicamento necesario, lo que dio origen a un Club de Compradores. El contrabando expandió su red a China, Japón, Israel… y Woodroof vivió mucho más de un mes, convirtiéndose así en una especie de antihéroe real que dio ejemplo público de tenacidad y fuerza de voluntad en una lucha inclusive legal fuera de serie.

La historia y la película dejan muy mal parada tanto a la empresa privada que produce todavía el AZT como a la administración federal de alimentos y drogas en los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), que asume complicidad con la industria farmacéutica y sus negocios antiéticos, y hostigó a Woodroof y su Club hasta la muerte.

Gran historia para una gran película.

Entre los aspectos memorables por su perfección destaca la súper actuación de Jared Leto en el transgénero papel de Rayon, sidoso, drogadicto y socio de Woodroof también hasta la muerte. Matthew McConaughey en el protagónico está igualmente a la altura de su personaje, rudo, irascible, contradictorio… una vez transformados ambos hasta quedar en los huesos para lograr esa convincente apariencia de cocainómanos-heroinómanos y sidosos terminales.

En el sonido, el recurso de un desagradable zumbido para transmitir la sensación de malestar físico y, a veces, la pérdida de la consciencia con su interrupción abrupta por el silencio total, es quizá demasiado repetitivo; ocurre ocho veces con variaciones durante dos horas de metraje. Además, el personaje aplica una llave de lucha que requiere de fuerza física…

(Quienes vean la película en el cine -y no en DVD, como yo- no se enterarán de que la asistente negra del famoso club trabajaba primero en el hospital donde atendían al protagonista, hecho que sólo es posible conocer, entre otros, al ver las escenas eliminadas).

Por lo demás, bajo la dirección de Jean-Marc Vallée, con guión de Craig Borten y Melisa Wallack, Dallas Buyers Club es una de las mejores películas de 2013, al menos en Gringolandia, y representativa del cine independiente que logra calidad con bajo presupuesto, en este caso la friolera de cinco millones de dólares.


 

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