1984: el destino manifiesto

1984

Basada en la novela homónima de George Orwell y rodada tanto en el lugar (márgenes de Londres) como en el año que imaginó el autor, la película es una minuciosa descripción del totalitarismo proyectado entre 1947 y 1948 a un futuro distópico. Más que política, la pesadilla orwelliana es profundamente misántropa.

Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad, revisando y corrigiendo noticias antes de ser publicadas. En subversivo contraste con su oficio de censor, escribe un diario secreto para “el tiempo en que seamos libres de pensar” y es seducido por Julia (Suzanna Hamilton, Fuera de África), una muchacha intrépida que, además de conocer el campo y robar comida inaccesible para la gente ordinaria, se atreve a tener relaciones sexuales por placer hasta el orgasmo, todo lo cual está prohibido y es brutalmente castigado.

Oceanía está en guerra con Eurasia y la sociedad es controlada por la tiranía del Gran Hermano, que dicta constantemente, mediante pantallas de televisión por doquier, lo que debe pensar el pueblo. Inspirada en la URSS que dejó la Segunda Guerra Mundial, dos personajes obviamente ficticios representan a Stalin y Trotsky; el primero es el Gran Hermano, vigilante permanente de todo cuanto se hace y hasta lo que se piensa (la novela precisa que el Estado controla un 95 por ciento de la existencia humana), mientras el segundo es el Gran Traidor, hacia quien debe dirigir su odio la masa de autómatas alienados. En la pantalla de un cine con programación oficiosa y doctrinaria, el Gran Traidor explica los intereses oligárquicos detrás de la guerra y su manejo discursivo, mientras el público grita su fanatismo sin escuchar ni una palabra. En las casas, los niños no son menos fanáticos y delatan a sus padres cuando se desvían de la línea trazada por el Estado (lo que me parece haber visto en alguna otra película, quizá sobre los nazis). Los crimentales son perseguidos y detenidos por la Policía del Pensamiento para “curarlos” con electrochoques y otras “técnicas” psiquiátricas de tortura en el Ministerio del Amor. Luego confiesan en público y con lujo de detalles a través de las omnipresentes pantallas de televisión los “crímenes” que les atribuye la “autoridad” por haberse atrevido a pensar por su cuenta (que 2+2=4, por ejemplo). Como el racionamiento de la escasez, las ejecuciones públicas en el paredón de fusilamiento o la horca son pan de cada día.

1984i

Pero no se trata de la URSS, sino de Inglaterra y, a diferencia de la demagogia seudo-marxista en el discurso estalinista, el poder expresa un absoluto desprecio por el proletariado, hasta el punto de considerarlo animal infrahumano, bestia irracional. La Zona Proletaria está prohibida para los trabajadores del Partido Interior.

En el papel protagónico, John Hurt (El hombre elefante, 1980, de David Lynch) es víctima real del torturador interpretado por Richard Burton, quien murió una vez terminado el rodaje, antes del estreno de la película el mismo año. Dos anécdotas que desconocen los lectores de Wikipedia: Burton estaba tan enfermo que al preguntarle a su víctima cuántos dedos veía, le mostró la mano con cuatro dedos, mientras alguien fuera de cuadro detenía su antebrazo desde el codo, pues él mismo no podía sostenerlo. Más adelante, pone a su víctima frente al espejo y, para sorpresa de Hurt, que tenía la boca abierta, Burton le arranca un diente. Eso no estaba en el guión, pero la crueldad del personaje O’Brien alcanzó autonomía, y el personaje Smith la asumió, de modo que ambos continuaron su actuación frente al espejo. En un documental acerca de la película, cuando Burton había muerto, Hurt expresó la sorpresa y el horror causados por la sádica ocurrencia de su torturador. Curiosamente, Burton había interpretado a Trotsky en El asesinato de Trotsky (Reino Unido, 1972), de Joseph Losey, por lo que podría decirse que invierte su papel en esta cinta.

Un par de observaciones específicas: Cuando Smith narra su encuentro con una prostituta en la Zona Proletaria, la prostituta dice cobrar dos dólares. ¿Dólares en Londres? ¿Se habían acabado las libras esterlinas? Smith tiene un recuerdo infantil de su madre muerta en el campo con un montón de ratas encima, y el niño es acompañado por O’Brien, su torturador. ¿Cómo debe uno interpretar esa asociación de personajes? ¿O’Brien asesinó a la madre de Smith? ¿Se trata de una premonición onírica?

1984ii

Quienes hemos leído la novela, inclusive más de una vez, reconocemos algunas de las palabras de la neolengua, como crimental, para mi gusto, el mejor ejemplo (también minibundancia y muchas otras). Pero si bien el Gran Hermano está inspirado en Stalin, es inevitable asociarlo también con Hitler, el tirano totalitario por antonomasia, y personajes como Thatcher, Reagan y los Bush actualizan el lenguaje orwelliano al llamar “liberación”, por ejemplo, a la destrucción bélica: liberar un territorio es aniquilar a su población.

Publicada en 1949, la novela de Orwell es profética y genial; la película es una extraña muestra del cine subversivo que paradójicamente se les da bastante bien a los ingleses. Esta es la segunda adaptación al cine de la influyente pieza literaria (Michael Anderson dirigió la primera en 1956) y, al año siguiente de su estreno en 1984, Terry Gilliam realizó Brazil, su excéntrica y rara avis en clave de comedia negra, inspirada con demasiada libertad en la misma obra. Otra película implacablemente crítica de la sociedad alientante bajo el capitalismo productor de seres autómatas como simples mercancías desde el sistema educativo es Pink Floyd – The Wall, musical de Alan Parker, basado en las canciones del álbum, que denuncia también la barbarie como consecuencia lógica del imperialismo.

Además de 1984, Michael Radford ha dirigido El cartero de Neruda (Italia, Francia, 1994), El mercader de Venecia (Estados Unidos, Reino Unido, 2004) y La mula (España, 2010), entre otras películas.

De producción inglesa, 1984 fue rodada entre abril y junio de 1984.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s