Birdman y la poiesis del autor

Tengo el privilegio de la interlocución con Vanessa Bauche, actriz que, entre otras cosas, participó en Amores perros (México, 2000), ópera prima de Alejandro González Iñárritu, que representa un hito en el cine mexicano, latinoamericano y mundial, principalmente por su estructura narrativa, aunque tiene más méritos.

Talentosa y generosa, más que por lo anterior, Vanessa comprende a profundidad los aportes de Birdman por su propia sensibilidad o capacidad de percepción, y conversar con ella resulta una invaluable lección de cine y algo más.

Me permito reproducir a continuación lo medular de su visión compartida conmigo a partir de la lectura de mi análisis porque lo complementa maravillosamente. Yo no hago interpretaciones subjetivas. Ella sí. Y estoy de acuerdo con todas. Helas aquí, pues:

(Advertencia: su reflexión comienza por referirse al final de la película, así que es únicamente para quien la haya visto; quien no lo haya hecho, que se abstenga de seguir leyendo).

10368380_1506698609583017_927447409240303477_n Birdman, a mi entender, es una tragicomedia de sublimación, gracias al punto de vista final de la hija, que benevolentemente nos da el autor, y que nos habla de la insólita y profunda comprensión-compasión-amor de la hija, adicta en recuperación, hacia el padre, es decir, gracias a que la hija mira de abajo hacia arriba y sonríe, uno puede comprender que no sólo le otorga el perdón, sino que lo libera, lo sublima, ya que ella mejor que nadie entiende del tanatismo que ilumina. Grosso tema: la interpretación del suicidio del padre, en una simple toma objetiva.

Maestría espiritual de un tema recurrente a lo largo de la obra de Alejandro, presente en todas sus películas, la relación padre e hija, el amor y las culpas de lo intrafamiliar, la redención y el perdón.

Birdman, o La profunda metáfora de la necesidad del ego creativo de sentirse amado; la aceptación, la libertad creativa, salir de la estereotipificación impuesta irónicamente por el éxito dentro de una maquinaria tan poderosa como lo es el cine; la fragilidad de la Psique creativa, que raya en lo esquizoide sin llegar a serlo y que, sin esa capacidad, sería imposible considerarse ente creativo; la analogía con Ícaro, el hombre con alas hechas a mano por su padre, en busca de la libertad, que para sobrevivir debía volar ni tan bajo ni tan alto, en su vuelo desobedece al padre, al enamorarse de la poderosa sensación de libertad, finalmente cae al mar y muere al derretir sus alas por la cercanía al Sol; otra gran metáfora de la peligrosidad del conocimiento total o una muy elegante crítica a la Élite que domina y controla al mundo y que son adoradores del Sol.

La ingenuidad casi infantil, cual acto de fe, al confundir amor con admiración… etc. Es una radiografía brutalmente honesta de la semántica emotiva del ser creativo. Habla también de la discriminación NY-Hollywood; de hecho, el protagonista no escribió la obra, la adaptó; el título de la obra que están montando es, en sí mismo, el verdadero subtítulo de la película: De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver; otro guiño genial de Alejandro a la tesis de la película.

El jazz presente en la batería de Sánchez, efectivamente puede leerse como un tributo al jazz, pero en realidad es el Beat del corazón del protagonista; somos vibración; toda materia viva tiene una frecuencia de vibración (investiga sobre los Solfeggios, tema por demás apasionante); el diseño sonoro es una Obra Maestra de Martín Hernández.

Las peripecias increíbles de Lubezki, como aquella donde la cámara de modo imposible a la lógica entra a través de una reja al camerino, como bien dices, habla del virtuosismo técnico del Chivo, pero también es la metáfora del ave que vuelve a la jaula, es la frase que está construyendo la imagen. En eso consiste, ni más ni menos, la gramática visual y la poiesis del autor. No son tomas hechas sólo para lucir las habilidades del fotógrafo o la imaginación del director; están escribiendo algo importante que suele ser metafórico y complementa al texto.

En fin, podría seguir y seguir… Hay tanta información sutil, no obvia, no explícita, tanto en el cine en general como en la obra de Alejandro que no terminaría nunca.

Como sabes, cada secuencia es una frase, sumando el sonido, los cambios de emplazamiento, los silencios, las disolvencias y demás elementos que conforman esa gramática; muchas veces el autor dice más que con el texto mismo y es justo ese lenguaje no dicho el que marca la diferencia entre cine de autor y cine comercial, que por lo general es ilustrativo; se trata de lo que se dice, no de lo que se escribe con imágenes. Por desgracia, a las nuevas generaciones las han acostumbrado al frenético y psicótico ritmo del videoclip, de los videojuegos, de los virales hechos con celular y sobre todo a la pobreza visual de la televisión, con lo cual la gramática cinematográfica es prácticamente un lenguaje en extinción.

10425024_1554008061518738_3539887235887194001_n Lo que te comparto es una invitación a que te dejes llevar un poco más allá de lo racional en la maravillosa experiencia que es el viaje cinematográfico, para que sientas más profundo. La hermenéutica audiovisual del cine nos permite dimensionar nuestras formas de percepción, de comprensión de la existencia misma; finalmente es un viaje sensorial y espiritual. A veces es más revelador sentir que pensar.

Y bueno, finalmente sólo es mi humilde opinión, más que como actriz, como espectadora que ama profundamente las infinitas posibilidades de identificación con los otros que nos otorga el cine.

Abrazo inmenso. Y buen camino.

 
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16 comentarios el “Birdman y la poiesis del autor

  1. Para mí, la película Birdman es una de las mejores que he visto, en muchos sentidos, pero estoy consciente que me falta a lo mejor más madurez intelectual ó abstracta como para haber observado el final que aquí se comenta, que la hija perdona al padre por el suicidio y ella en su corazón lo ve volar…
    A lo que quiero llegar es que si puedes profundizar en todos los aspectos de la película Birdman te lo agradecería muchísimo ó si me recomiendas algún post que hable de ella, pero de la manera que tú la describes… pero gracias por el final que tú me cuentas, me parece igual de hermoso… Gracias.

    • Ivanrin dice:

      Gracias a ti, SanGabriel DelDiablo (¡qué nombre!).
      Por salud mental, yo he procurado no leer críticas de Birdman, porque suscita el mismo tipo de sandeces que Mulholland Drive. Estas películas tienen eso en común: que sirven para detectar idiotas entre quienes pretenden ser expertos. Por lo visto, Vanessa Bauche supera en sabiduría y sensibilidad a la “crítica especializada” y no creo que haya una reflexión como la suya en otro lado. Para leer más sobre Birdman, te sugiero revisar el compendio de FilmAffinity al respecto (el compendio está en español y algunas de las críticas en inglés). También por salud mental, nunca leas las sinopsis que perpetran allí.
      En la entrada anterior, yo analizo principalmente los aspectos técnicos y narrativos de la película, más que el contenido de fondo.
      Saludos.

      • Antes que nada, gracias por tomarte el tiempo de responder.
        Continuando, gracias por el link, ya he estado leyendo mucho sobre la película y es porque en lo personal ha sido una de mis mejores películas que he visto (sin menospreciar en la de los Oscares la de “El gran hotel Budapest” que también fue en lo personal una muy rica película llena de una excelente fotografía y una historia que a pesar de que fue algo “sosa” fue excelentemente amena), y bueno, yo no soy un experto en crítica de cine, pero estudié algo de psicología y en estos personajes de Birdman habla claramente de personas con adicción al amor y adicción al abandono que están matizados por ser muy narcisistas (Edwar Norton en su papel), maquiavélicos como el papel de Zacha Galifianakis y pues al final esquizofrénicos como el mismo papel de Michael Keaten y dentro de estas patologías psicológicas están perfectamente bien representados los personajes, y a lo que quiero llegar que bajo un ojo psicológico también está bien dirigida esta obra de arte, fuera de todo lo demás que de por sí es monumental, yo hasta ahorita la he visto sólo 2 veces, pero quiero ahora sí empaparme de las visiones y observaciones de los demás para enriquecer la visión de por sí ya excelente que le tengo a esta película…. sin más qué aportar por el momento, te agradezco de nuevo tu valiosa información con el link que me diste, muchas gracias también por tu post.
        Pd: también es muy agradable tu observación esta:
        “Estas películas tienen eso en común: que sirven para detectar idiotas”

    • Ivanrin dice:

      Sobre la esquizofrenia, lo que dice Vanessa es que se trata de una tendencia o aproximación de la psique creativa. Como en todo lo demás, estoy de acuerdo. Yo también he visto Birdman dos veces y guardo la tercera para cuando tenga tiempo de ver Whiplash en la misma sentada, por todo lo que tienen en común. Tanto esas como El Gran Hotel Budapest y Alma salvaje (Wild) las he visto dos veces y me parecen excelentes, las mejores que produjo Joligud el año pasado. La Venus de las pieles, francesa de 2013, aunque menor, tiene también coincidencias obvias con Birdman, guardando las distancias. En fin. Gracias por comentar y disculpa que no siempre sea posible responder de inmediato, como amerita.

  2. Homara dice:

    Muy de acuerdo con la interpretación del final y muy culta la elección de sus palabras, pero no creo que el final defina la película; en todo caso, confirma el tono general con un gesto ingenioso. Y si bien hay una crítica directa a la estulticia del cine comercial y de su público, a la discriminación de Hollywood y Broadway, también hay una descalificación visceral a los críticos de cine y de teatro. Se repite un cliché que los ignorantes fofos endilgan a Jodorowsky de que los críticos son gente sin talento para la realización. Sería bueno señalar también eso.

    • Ivanrin dice:

      La “descalificación visceral”, como le llamas, no es de la película, sino del protagonista por razones obvias que lo justifican, y al final hay una reivindicación de la “crítica especializada” por los realizadores, tanto que el subtítulo textual de la película es la cabeza de la opinión profesional por la temida autoridad en la materia. Yo pensé lo mismo que tú al ver la película por primera vez, pero cambié de idea cuando la vi por segunda vez. Saludos.

  3. Es muy interesante la disertación de Vanesa Bauche, para leerla y releerla. Su recomendación de pensar menos y sentir más me ha hecho pensar mucho que lo mejor es sentir y dejarse llevar. No dejo de pensar en eso. Curioso, ¿no?

  4. Adri Rétiz dice:

    A mí me dio mucho gusto que en los Oscares le ganara el hombre que vuela al niño que crece. Ahora resulta que si una telenovela registra el crecimiento físico de su personaje mediocre y grisáceo con una actuación de lo más desangelada, tiene suficiente mérito para competir con una maravilla como Birdman. Eso nomás los gringos, que por una vez hacen justicia en el reparto de sus premios y todos los pinches burros se ponen a rebuznar, digo, sin ofender a los jumentos.

    • Ivanrín dice:

      Birdman es una película concebida y creada para el público de más alto nivel y eso explica la reacción de la masa ignorante y bruta desde su lugar en el suelo, pues la humanidad es una pirámide: cuanto más alto estamos, más pocos somos.

  5. Malcolm X dice:

    Yo sí vi la película por tercera vez, pero ya me habían contaminado las incontables pendejadas que dijo la gente pendeja en el concurso de la pendejez más grande y yo me preguntaba como era posible que no entendiera y apreciara esta obra maestra, inteligente, innovadora y con una calidad artística, que personalmente yo equipararía con “La rosa púrpura del Cairo”, esa pequeña joya de mi querido Woody Allen, aburrida para los que tienen mentes débiles y no se enteran de lo que están viendo, o pasa ante sus ojos sin que lo vean. Tanto daño ha hecho el cine desechable a su muy pobre sensibilidad que los decepciona el hecho de que Birdman no sea un superhéroe como Iron Man, Spider-Man o Batman. Que sigan viendo entonces anticine y basura. Mi conclusión al final es que el cine extraordinario no es para gente ordinaria.

    • Ivanrín dice:

      En efecto, el cine chatarra y su estridencia publicitaria, los doblajes, la mafia mercantil de los exhibidores y toda la mierda que pasa por la televisión y se ventila en las redes sociales, como versión digital de las revistas de chismes, terminó produciendo también una generación zombi de consumidores habituados a lo peor, inclusive adictos a la basura más nociva.
      Ofrecer Birdman al público de Rápidos y furiosos, Los indestructibles y todo eso, es como darle a leer un libro de Marx, Freud, Einstein o Chomsky a quien ha formado su infracultura ojeando cómics de Marvel.

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