El renacido: primeros apuntes

Así como algunas películas de Emilio “El Indio” Fernández son básicamente la fotografía de Gabriel Figueroa (La perla, para mi gusto, es un paradigma en ese sentido), El Renacido, de Alejandro González Iñárritu tiende a ser la obra de Emmanuel Lubezki, alias “El Chivo”. Ambos cineastas, como se ha dicho, prácticamente plagiaron algunas escenas de Andrei Tarkovsky que podemos ver en cinco películas, más allá de la influencia de otros directores, sobre todo rusos, en los encuadres obsesivos de los primeros planos, la distorsión de la imagen en los segundos planos y demás recursos técnicos y narrativos de la dirección de cámaras.

Para quienes hemos visto El hombre de una tierra salvaje, clásico de los setenta dirigido por Richard C. Sarafian, es inevitable comparar la actuación de Leonardo DiCaprio con la de Richard Harris en el mismo papel, y personalmente me convence más la de Harris. Además, la historia original incluye un barco sobre ruedas a través del desierto, algo que omite la película de González Iñárritu y Lubezki. Aun así, El renacido es una experiencia hipnótica y alucinante…


 


 

Las cintas aludidas son: La infancia de Iván, Andréi Rubliov, La zona, Nostalgia y El espejo. Algunas de las escenas comparadas guardan poca similitud; otras son idénticas, hasta el ritmo y la duración, que ya es demasiado. Las comparativas son del diseñador gráfico y cineasta ruso Misha Petrik. La metáfora de las aves que anidan en el pecho de un cadáver y vuelan como símbolo del alma que abandona el cuerpo, es algo que hemos visto en más películas. La escena del meteorito aparece también en Birdman, como sello de la dupla Iñárritu-Lubezki.


 

Óscar 2016: alegrías y decepciones

el-renacido-dicaprio

Mi favorita en la categoría de mejor película era El renacido, pero no puedo protestar porque no he visto Spotlight. La dizque academia de Joligud optó por dividir la premiación, oscareando a González Iñárritu como director de aquélla, lo mismo que a Lubezki por su fotografía, que es majestuosa (independientemente de que haya notoria influencia o, de plano, plagio). Como actor protagónico, me fue inevitable comparar a DiCaprio con Richard Harris y francamente me convence más este último. Quizá yo le habría dado el Óscar al patético sietemesino Redmayne por segunda vez consecutiva y un papel que ni mandado a hacer le quedaría mejor, así no sea precisamente agradable. Alicia Vikander, su compañera en La chica danesa, del director que no amaba los musicales, es excelente, además de personificar al androide femenino de Ex Machina y, dos años antes, a la reina infiel de Dinamarca en el siglo XVIII, otras dos películas recomendables. La oscareada actuación de esta joven sueca supera las anteriores. Rooney Mara en Carol es más que aceptable, pero también la supera Vikander, y Blanchett, como siempre, actúa bastante bien a su lado, pero lo hace mejor en Jazmín Azul.

¿Mark Rylance, mejor actor de reparto por su papel en El puente de los espías? Nomás de ver quién es el director y quién el actor protagónico, vuelvo a sentir el tufo al racismo de Joligud por haber ignorado la notable presencia de Benicio del Toro en Sicario, una película injustamente desdeñada, quizá por consigna, que ningún Óscar obtuvo, no obstante que algunos festivales reconocieron al actor de reparto y la valía del guión original, además de considerar a la segunda obra maestra del canadiense Villeneuve como una de las diez mejores películas del año. Las razones del ninguneo ya las dije.

La canción ganadora del Óscar (Spectre) me resulta insoportable por la hiriente disonancia de su interpretación.

Pero me alegra infinitamente, por último, que haya ganado A girl in the river: The price of forgiveness, de la paquistaní Sharmeen Obaid-Chinoy, en la categoría de mejor corto documental, porque eso favorecerá una legislación internacional que prohiba los asesinatos por honra o por honor, o como quieran ustedes llamar a la barbarie que mata mujeres con absoluta impunidad en Paquistán y otros países cuando ellas tienen la osadía de ser libres o intentarlo.

chica danesa

Antes dije en mis redes que nadie pela:

Entre las aberraciones que hacen volver a desconfiar del Óscar y la dizque academia de Joligud está la omisión de Benicio del Toro como actor de reparto en Sicario, del canadiense Denis Villeneuve, que nomás tiene tres nominaciones a la estatuilla dorada en categorías menores (una de ellas por la música, que se parece demasiado a la de Tiburón). Algo aquí huele a racismo, pues Del Toro entrega una de las mejores actuaciones de su carrera, y la película es la segunda obra maestra del guionista y director de La mujer que cantaba (Incendios), nominada en su momento al Óscar en la categoría de “mejor película extranjera”.

¿Será que Sicario está relegada en la entrega del Óscar 2016 por revelar la estrategia gringa en la guerra contra el narcotráfico que asienta sus reales en México: violar la soberanía mexicana, para empezar, recurrir al secuestro y la tortura, hacer alianzas con los cárteles colombianos…? México tampoco queda muy bien parado, pues la policía local está, como sabemos también nosotros, al servicio del crimen organizado en Ciudad Juárez, Chihuahua, el síndrome de todo un país y su ruta continental.


 


Posdata doblemente ofendida

Mad Max: vulgaridad, pésimo gusto en todo, morbo supino, estupidez y fanatismo, todo en un vil refrito del Syberpunk para el entusiasmo de la masa embrutecida con carreras de coches, explosiones, balazos y peleas en cámara rápida. Oscareado bodrio que le robó el “máximo galardón” a películas de calidad artística (Carol y El renacido, para empezar) en rubros tan importantes como el diseño de producción. Tom Hardy, por lo visto, además de mediocre y antipático, es un vil mercenario.

 

Cien actrices: mis favoritas

(Relación flexible que puede variar en cualquier momento)

Jane Fonda1. Jane Fonda
2. Marion Cotillard
3. Zhang Ziyi
4. Mia Wasikowska
5. Chloë Sevigny
6. Sophie Marceau
7. Jodie Foster
8. Naomi Watts
9. Susan Sarandon
10. Audrey Tautou

Marion Cotillard

11. Vanessa Redgrave
12. Isabelle Adjani
13. Lee Remick
14. Shirley MacLaine
15. Meryl Streep
16. Cate Blanchett
17. Hilary Swank
18. Helen Hunt
19. Judi Dench
20. Gong Li

Zhang Ziyi

21. Christina Ricci
22. Amy Adams
23. Kate Winslet
24. Juliette Binoche
25. Michelle Yeoh
26. Helen Mirren
27. Arcelia Ramírez
28. Tina Romero
29. Glenn Close
30. Emma Stone

Mia Wasikowska

31. Winona Ryder
32. Helena Bonham Carter
33. Reese Witherspoon
34. Ellen Page
35. Melanie Griffith
36. Saoirse Ronan
37. Alicia Vikander
38. Tilda Swinton
39. Charlotte Gainsbourg
40. Abbie Cornish

Chloë Sevigny

41. Maria Bello
42. Julianne Moore
43. Annette Bening
44. Julia Ormond
45. Rooney Mara
46. Léa Seydoux
47. Robin Wright
48. Emily Blunt
49. Diane Lane

Sophie Marceau

En otra categoría:

50. Charlotte Rampling
51. Julie Christie
52. Isabella Rossellini
53. Sophia Loren
54. Katharine Ross
55. Diane Keaton
56. Silvana Mangano
57. Claudia Cardinale
58. Irene Papas
59. Gina Lollobrigida (con reservas)
60. Liv Ullmann
61. Ingrid Bergman
62. Bette Davis
63. Joan Crawford
64. Audrey Hepburn (con reservas)
65. Greta Garbo
66. Marlene Dietrich
67. Kim Novak
68. Sally Field
69. Angie Dickinson
70. Hattie McDaniel
71. Dorothy Dandridge
72. Gloria Marín

Cuando el talento complementa la belleza, el carisma y la sensualidad, ocurre…

73. Halle Berry
74. Monica Bellucci
75. Kim Basinger
76. Brigitte Bardot

Naomi WattsY las que se han ganado un lugar privilegiado en la memoria con una actuación en particular:

77. Rachel Mwanza, en La bruja de la guerra
78. Jennifer Jason Leigh, en Última salida, Brooklyn
79. Elisabeth Shue, en Adiós a Las Vegas
80. Gwyneth Paltrow, en Shakespeare enamorado
81. Renee Zellweger, en Chicago
82. Lena Olin, en La sangre de Romeo
83. Charlize Theron, en Monster
84. Catherine Deneuve, en Repulsión
85. Ninón Sevilla, en Aventurera
86. Valérie Kaprisky, en Milena
87. Nathalie “Tippi” Hedren, en Marnie
88. Emmanuelle Riva, en Amor
89. Elle Fanning, en Ginger y Rosa
90. Adèle Exarchopoulos, en La vida de Adèle
91. Jenn Murray, en Dorothy Mills
92. Michelle Williams, en Si estas paredes pudieran hablar (segundo segmento de la secuela)
93. Maria Falconetti, en La pasión de Juana de Arco

Susan SarandonEn segundo lugar:

94. Rebecca de Mornay, en La mano que mece la cuna
95. Whoopi Goldberg, en El color púrpura
96. Lubna Azabal, en La mujer que cantaba (Incendios)
97. Martha Roth, en Una familia de tantas
98. Stella Inda, en El rebozo de Soledad
99. Janet McTeer, en Albert Nobbs
Y quizá Laia Marull, en Te doy mis ojos

Jaroslava Schallerová en Valerie y su semana de las maravillas, Natalie Portman en Léon: el profesional o El perfecto asesino, y Brooke Shields en Niña bonita, podrían ser una transición preadolescente a las mejores actuaciones infantiles del cine. En ese otro orden, mi favorita es Brigitte Fossey en Juegos prohibidos.

Audrey Tautou

 

Cien películas: Mis favoritas

(Relación flexible que puede variar en cualquier momento)

1. Julia, de Fred Zinnemann
2. El inquilino, de Roman Polanski
3. Satiricón, de Federico Fellini
4. Largo domingo de noviazgo, de Jean-Pierre Jeunet
5. Las tortugas pueden volar, de Bahman Ghobadi
6. La balada de Narayama, de Shohei Imamura
7. Adiós a mi concubina, de Chen Kaige
8. El tigre y el dragón, de Ang Lee
9. El Padrino, de Francis Ford Coppola
10. El Padrino II, de Francis Ford Coppola

11. Apocalipsis ahora, de Francis Ford Coppola
12. Ben Hur, de William Wyler
13. They Shoot Horses, Don’t They? (Baile de ilusiones), de Sydney Pollack
14. Última salida, Brooklyn, de Uli Edel
15. Chicago, de Rob Marshall
16. El silencio de los corderos, de Jonathan Demme
17. Mulholland Drive, de David Lynch
18. El maquinista, de Brad Anderson
19. Blade Runner, de Ridley Scott
20. Mi vida como un perro, de Lasse Hallström

21. Juegos prohibidos, de René Clément
22. El planeta de los simios, de Franklin J. Schaffner
23. La vida de Brian, de Terry Jones (Monty Python)
24. Adiós a Las Vegas, de Mike Figgis
25. La mujer que canta (Incendios), de Denis Villeneuve
26. Oliver, de Carol Reed
27. Léolo, de Jean-Claude Lauzon
28. La casa de las dagas voladoras, de Zhang Yimou
29. Spider, de David Cronenberg
30. La isla siniestra, de Martin Scorsese

31. Vampyr (La bruja vampiro), de Carl Theodor Dreyer
32. Nosferatu, una sinfonía del horror, de Friedrich Wilhelm Murnau
33. Freaks, de Tod Browning
34. La quimera del oro, de Charles Chaplin
35. Tiempos modernos, de Charles Chaplin
36. El acorazado Potemkin, de Serguéi M. Eisenstein
37. El jorobado de Nuestra Señora, de William Dieterle
38. Aventurera, de Alberto Gout
39. Los olvidados, de Luis Buñuel
40. Viridiana, de Luis Buñuel

41. Pink Floyd – The Wall, de Alan Parker
42. Fama, de Alan Parker
43. All That Jazz, de Bob Fosse
44. Cabaret, de Bob Fosse
45. Jesucristo superestrella, de Norman Jewison
46. La vida en rosa, de Olivier Dahan
47. Ciudad de Dios, de Fernando Meirelles
48. Birdman, de Alejandro González Iñárritu
49. 21 gramos, de Alejandro González Iñárritu
50. La sangre de Romeo, de Peter Medak

51. Repulsión, de Roman Polanski
52. Sunset Boulevard, de Billy Wilder
53. Nido de ratas / La ley del silencio, de Elia Kazan
54. Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan
55. Rumble Fish (La ley de la calle), de Francis Ford Coppola
56. Butch Cassidy and the Sundance Kid (Dos hombres y un destino), de George Roy Hill
57. El golpe, de George Roy Hill
58. Pandillas de Nueva York, de Martin Scorsese
59. El tambor de hojalata, de Volker Schlöndorff
60. El jardín secreto, de Agnieszka Holland

61. Zelig, de Woody Allen
62. Bananas, de Woody Allen
63. Manhattan, de Woody Allen
64. La rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen
65. Toma el dinero y corre, de Woody Allen
66. Alice, de Woody Allen
67. Desde el jardín, de Hal Ashby
68. Tideland, de Terry Gilliam
69. Brazil, de Terry Gilliam
70. Delicatessen, de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro

71. O Apóstolo, de Fernando Cortizo
72. Persépolis, de Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi
73. Shakespeare enamorado, de John Madden
74. La danza de los vampiros, de Roman Polanski
75. Amélie, de Jean-Pierre Jeunet
76. Y la nave va, de Federico Fellini
77. Marnie, de Alfred Hitchcock
78. Stoker, de Chan-Wook Park
79. Mezcal, de Ignacio Ortiz
80. Ella, de Spike Jonze

81. La guerra del fuego, de Jean-Jacques Annaud
82. Niña bonita, de Louis Malle
83. Bestias del sur salvaje, de Benh Zeitlin
84. Los niños del fin del mundo, de Marzieh Makhmalbaf
85. Los muchachos no lloran, de Kimberly Peirce
86. Taxi Driver, de Martin Scorsese
87. Toro salvaje, de Martin Scorsese
88. Naranja mecánica, de Stanley Kubrick
89. El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro
90. El laberinto de fauno, de Guillermo del Toro

91. Amén., de Costa-Gavras
92. Sophie Scholl – Los últimos días, de Marc Rothemund
93. El pianista, de Roman Polanski
94. La caída, de Oliver Hirschbiegel
95. El portero de noche, de Liliana Cavani
96. Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky
97. Desaparecido, de Costa-Gavras
98. La bruja de la guerra (Rebelde), de Kim Nguyen
99. Nosferatu, fantasma de la noche, de Werner Herzog
100. El cuervo, de Alex Proyas

Al socaire del insomnio

libro retoño publicadoHace unas semanas, desaparecieron inexplicablemente mis tres blogs actuales de Blogspot, los que anuncié como sustitución continuadora de Gárgolas insomnes (Las horas de piedra en el laberinto), una vez finiquitada esa primera experiencia que rebasó los siete años de mantenimiento artesanal. Su continuación literaria y personal tendría por nombre Al socaire del insomnio (Una travesía por el océano de la noche) y sería la más importante para mí. La política tendría su propia ventana en Pesimismo documentado (Para volver a las utopías), como se llama un proyecto de columna periodística para el que no he contado con el tiempo necesario. El blog sobre cine, en Blogspot, sería una réplica de Clan Goro, mismo contenido con un diseño distinto, y de ahí el nombre: Duplicante.

Hace unos días terminé de restituir, ahora en WordPress, el blog literario y personal con el mismo nombre y el mismo apellido, también llamado “descripción corta” en el argot bloguístico; el diseño es distinto y provisional, mientras decido cómo sortear las reglas de una plataforma que nos cobra por estar libres de anuncios publicitarios en cada publicación y hasta por cambiar el tipo y el tamaño de la letra. Contando las páginas, son más de cien entradas desde finales de 2011, algunas de las cuales me causan gran satisfacción. Invito pues a los lectores de Clan Goro a compartir ese viaje Al socaire del insomnio (Una travesía por el océano de la noche) en su nueva nave.

Ya restituiré también el blog político, a saber cuándo; por lo pronto, hay otro con el nombre de Pesimismo documentado que no tiene nada qué ver conmigo.

Birdman y la poiesis del autor

Tengo el privilegio de la interlocución con Vanessa Bauche, actriz que, entre otras cosas, participó en Amores perros (México, 2000), ópera prima de Alejandro González Iñárritu, que representa un hito en el cine mexicano, latinoamericano y mundial, principalmente por su estructura narrativa, aunque tiene más méritos.

Talentosa y generosa, más que por lo anterior, Vanessa comprende a profundidad los aportes de Birdman por su propia sensibilidad o capacidad de percepción, y conversar con ella resulta una invaluable lección de cine y algo más.

Me permito reproducir a continuación lo medular de su visión compartida conmigo a partir de la lectura de mi análisis porque lo complementa maravillosamente. Yo no hago interpretaciones subjetivas. Ella sí. Y estoy de acuerdo con todas. Helas aquí, pues:

(Advertencia: su reflexión comienza por referirse al final de la película, así que es únicamente para quien la haya visto; quien no lo haya hecho, que se abstenga de seguir leyendo).

10368380_1506698609583017_927447409240303477_n Birdman, a mi entender, es una tragicomedia de sublimación, gracias al punto de vista final de la hija, que benevolentemente nos da el autor, y que nos habla de la insólita y profunda comprensión-compasión-amor de la hija, adicta en recuperación, hacia el padre, es decir, gracias a que la hija mira de abajo hacia arriba y sonríe, uno puede comprender que no sólo le otorga el perdón, sino que lo libera, lo sublima, ya que ella mejor que nadie entiende del tanatismo que ilumina. Grosso tema: la interpretación del suicidio del padre, en una simple toma objetiva.

Maestría espiritual de un tema recurrente a lo largo de la obra de Alejandro, presente en todas sus películas, la relación padre e hija, el amor y las culpas de lo intrafamiliar, la redención y el perdón.

Birdman, o La profunda metáfora de la necesidad del ego creativo de sentirse amado; la aceptación, la libertad creativa, salir de la estereotipificación impuesta irónicamente por el éxito dentro de una maquinaria tan poderosa como lo es el cine; la fragilidad de la Psique creativa, que raya en lo esquizoide sin llegar a serlo y que, sin esa capacidad, sería imposible considerarse ente creativo; la analogía con Ícaro, el hombre con alas hechas a mano por su padre, en busca de la libertad, que para sobrevivir debía volar ni tan bajo ni tan alto, en su vuelo desobedece al padre, al enamorarse de la poderosa sensación de libertad, finalmente cae al mar y muere al derretir sus alas por la cercanía al Sol; otra gran metáfora de la peligrosidad del conocimiento total o una muy elegante crítica a la Élite que domina y controla al mundo y que son adoradores del Sol.

La ingenuidad casi infantil, cual acto de fe, al confundir amor con admiración… etc. Es una radiografía brutalmente honesta de la semántica emotiva del ser creativo. Habla también de la discriminación NY-Hollywood; de hecho, el protagonista no escribió la obra, la adaptó; el título de la obra que están montando es, en sí mismo, el verdadero subtítulo de la película: De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver; otro guiño genial de Alejandro a la tesis de la película.

El jazz presente en la batería de Sánchez, efectivamente puede leerse como un tributo al jazz, pero en realidad es el Beat del corazón del protagonista; somos vibración; toda materia viva tiene una frecuencia de vibración (investiga sobre los Solfeggios, tema por demás apasionante); el diseño sonoro es una Obra Maestra de Martín Hernández.

Las peripecias increíbles de Lubezki, como aquella donde la cámara de modo imposible a la lógica entra a través de una reja al camerino, como bien dices, habla del virtuosismo técnico del Chivo, pero también es la metáfora del ave que vuelve a la jaula, es la frase que está construyendo la imagen. En eso consiste, ni más ni menos, la gramática visual y la poiesis del autor. No son tomas hechas sólo para lucir las habilidades del fotógrafo o la imaginación del director; están escribiendo algo importante que suele ser metafórico y complementa al texto.

En fin, podría seguir y seguir… Hay tanta información sutil, no obvia, no explícita, tanto en el cine en general como en la obra de Alejandro que no terminaría nunca.

Como sabes, cada secuencia es una frase, sumando el sonido, los cambios de emplazamiento, los silencios, las disolvencias y demás elementos que conforman esa gramática; muchas veces el autor dice más que con el texto mismo y es justo ese lenguaje no dicho el que marca la diferencia entre cine de autor y cine comercial, que por lo general es ilustrativo; se trata de lo que se dice, no de lo que se escribe con imágenes. Por desgracia, a las nuevas generaciones las han acostumbrado al frenético y psicótico ritmo del videoclip, de los videojuegos, de los virales hechos con celular y sobre todo a la pobreza visual de la televisión, con lo cual la gramática cinematográfica es prácticamente un lenguaje en extinción.

10425024_1554008061518738_3539887235887194001_n Lo que te comparto es una invitación a que te dejes llevar un poco más allá de lo racional en la maravillosa experiencia que es el viaje cinematográfico, para que sientas más profundo. La hermenéutica audiovisual del cine nos permite dimensionar nuestras formas de percepción, de comprensión de la existencia misma; finalmente es un viaje sensorial y espiritual. A veces es más revelador sentir que pensar.

Y bueno, finalmente sólo es mi humilde opinión, más que como actriz, como espectadora que ama profundamente las infinitas posibilidades de identificación con los otros que nos otorga el cine.

Abrazo inmenso. Y buen camino.

 

Birdman

000i

Hazaña técnica y narrativa mediante la simbiosis entre guión y dirección de cámaras para que toda la película, salvo el brevísimo preámbulo y el epílogo como respiro necesario, parezca una sola toma que recorre los recovecos y alrededores de un teatro de Broadway. El desplazamiento de la cámara, unas veces en mano, otras montada en rieles, o momentáneamente fija, se hace uno también con la edición digital, para llevar hasta sus últimas consecuencias la audacia de secuencias como la más larga y compleja de La vida en rosa (Francia, 2007), de Olivier Dahan, que recorre los pasillos interiores de una casa y desemboca en un escenario teatral durante seis o siete minutos. En Birdman, esta audacia dura cien minutos, y el virtuosismo en este sentido explora todas las posibilidades escénicas sin perder continuidad en ningún momento: la cámara mira al cielo y vemos anochecer o amanecer con tomas que requieren de muchas horas de rodaje continuo para ser expuestas en resumidas cuentas durante unos segundos; la imaginación del protagonista vuela más allá de los efectos especiales; la pantalla de un iPhone se fusiona con la de un televisor y nos encontramos de pronto en un bar; un laborioso traveling sube desde la calle por el muro externo del teatro y entra por una ventana a través de un balcón de herrería por donde no cabe una cámara. Así todo por el estilo, que a ratos adquiere una densidad ligeramente opresiva para alguien claustrofóbico. El resultado en general es más bien alucinante. Dependerá en buena medida del estado de ánimo experimentar claustrofobia o claustrofilia en el recorrido intimista por interiores con diálogos ídem.

Para lograr lo anterior, la estructura del guión es concebida también en función de la continuidad narrativa. Un diálogo es unido al siguiente con un simple cambio de personaje o la transición de la mirada subjetiva cuando camina de un camerino a otro o alguna otra parte del teatro, salvo las esporádicas escenas en exteriores. Y narra una historia en tiempo real, salvo los mencionados resúmenes de la noche que pasa ante nuestros ojos en segundos.

Birdman (hombre pájaro) es el nombre del superhéroe protagonizado años antes por un actor esquizofrénico y entrado en años (Michael Keaton), que se propone pagar el precio necesario, por alto que sea, para salir del encasillamiento comercial y sortear la decadencia propia de la vejez. Birdman es gloria pretérita y ahora el actor es el protagonista de una obra de teatro dirigida por él mismo, que adapta el libro de fábulas de Raymond Carver De qué hablamos cuando hablamos de amor. Lo hace con un productor cómplice (Zach Galifianakis) y un colega difícil por su narcisismo (Edward Norton), una asistente con vocación de perdedora que es su hija (Emma Stone), una amante bisexual (Andrea Riseborough) que seduce a la actriz principal (Naomi Watts), y una ex esposa (Amy Ryan) que asume el fracaso de su matrimonio con solidaridad. Al margen del proyecto, una crítica entre amarga y amargada (Lindsay Duncan) se ha propuesto destruirlo por prejuicios confundidos con principios éticos. Los críticos profesionales no gozan aquí de simpatía, y los ejemplos de actores exitosos son estrellas mediocres por el estilo de Meg Ryan, Ryan Gosling y George Clooney, entre otros. Abunda ironía y humor sardónico, siempre con sutil elegancia, que alude a la servidumbre de la fama y sus lacras, como la superficialidad mediática y la cirugía plástica. Hay un instante de crítica implacable al cine de efectos especiales que produce Hollywood, así como a la miseria del público al que se dirige y, por lo visto, no supo apreciar esta obra de arte.

000

Todo el elenco actoral hace bien su trabajo, empezando por Keaton en el papel protagónico, al que sigue Stone como la hija rebelde, Norton como histrión insufrible, Watts como cuarentona que llora como niña, Galifianakis, Riseborough, Ryan, Duncan. Todos bien (con la única salvedad de que Naomi parece tener el rostro hinchado). Para lograr la hazaña de la narración continua era necesario un trabajo de equipo sincronizado con la precisión de un reloj y eso es precisamente lo que vemos.

Mención especial merece el mérito de Emmanuel Lubezki (alias El Chivo) como director de cámaras, que había triunfado el año pasado con Gravity, de Alfonso Cuarón.

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia) es el título completo porque así titula su crítica la mujer-autoridad en la materia que opta finalmente por glorificar el sacrificio del actor de cine comercial venido a autor de teatro serio.

Por lo demás, la película es un tributo a Broadway y al jazz. Y si acaso tenía un precedente en términos narrativos es tan lejano como el divertimento de Luis Buñuel, El fantasma de la libertad (Francia, 1974), que narra varias historias como viñetas al hilo, o películas menores que simulan una sola toma, como La soga (EUA, 1948), de Alfred Hitchcock.

Alejandro González Iñárritu, director de la exitosa «Trilogía de la muerte», había dirigido Biutiful en 2010, que pasó sin pena ni gloria, y Birdman lo consagra como uno de los realizadores más originales y temerarios del mundo, algo así como un transgresor que toma muy en serio su disposición a correr riesgos.

10246480_955223387842595_6939542135673577134_n