Russell y Scorsese: buenos muchachos

lobo de wall street

American Hustle, de David O’Russell, y El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, tienen mucho en común: producciones gringas de gran presupuesto y gran duración que compiten este año por el Óscar, una imita y la otra reproduce tanto el estilo como la estructura narrativa de Goodfellas, el drama semificticio de gángsters que Scorsese dirigió en 1990, titulado Buenos muchachos en Hispanoamérica y Uno de los nuestros en España; las tres películas están inspiradas en hechos reales alrededor de personajes que terminaron colaborando con el FBI al caer en desgracia, con la diferencia de que American Hustle y El lobo de Wall Street tienen un tono de comedia casi musical; en ambos casos, estos personajes son representativos de la decadencia y la corrupción del capitalismo, uno empresario de poca monta que prosperó en el “arte” de la estafa desde su calidad de prestamista, y otro corredor de bolsa, también estafador, que prosperó con la venta fraudulenta de acciones.

En El lobo de Wall Street, al principio, la narración del protagonista no es una voz en off, sino en primera persona, viendo a la cámara, como al final de Goodfellas. En American Hustle, titulada en español Escándalo americano (Hispanoamérica) y La gran estafa americana (España), varios protagonistas narran su propia versión de los hechos en off.

Ambas coinciden con Goodfellas en una banda sonora de canciones populares que dan cuenta de su época y casualmente incluyen una pieza distinta de James Bond.

A saber cuál de las dos películas es mejor, pero el reparto de Russell es mucho más atractivo que el de Scorsese, pues reúne a los actores más exitosos de sus dos películas anteriores, El peleador, como fue titulada en México, y Los juegos del destino: Christian Bale y Amy Adams en el primer caso, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en el segundo, a quienes se suma Jeremy Renner, con un cameo de Robert De Niro, quien también actúa en Los juegos del destino, mientras que El lobo de Wall Street está protagonizada por Leonardo DiCaprio (como siempre, por ser el actor fetiche de Scorsese), sin grandes nombres que lo respalden como en El aviador (2004), del mismo director, con un elenco multiestelar. Luego de El aviador y El gran Gatsby, de Baz Luhrmann, a pesar de sus trabajos intermedios, DiCaprio parece encasillado en papeles de magnates; tanto en El gran Gatsby como en El lobo de Wall Street (del mismo año, por cierto), que rebosa energía y vitalidad, su personaje está hecho de abundancia material, ahora más frívolo y amanerado que nunca, en una orgía de sexo, drogas, desmanes y todo cuanto pueda comprar el dinero. Entre los excesos, la drogadicción hasta la catarsis es otra coincidencia con Goodfellas.

Además de emular la dirección de esa película, American Hustle comienza con una imitación de Bale a De Niro y más adelante los actores sostienen un escalofriante intercambio de miradas. A diferencia de su trabajo anterior con Russell, Adams tiene aquí más presencia que Bale y es tan intensa y vital como la película en general, aunque no pasa desapercibida la falsedad de su nariz y de sus ojos, que no de su mirada.

El lobo de Wall Street costó cien millones de dólares, y American Hustle, 40 millones; una dura tres horas, y otra, 138 minutos… Parece que Russell sigue los pasos de Scorsese, además de competir con él, quien se encuentra en la cima de su carrera desde hace mucho, pero empieza a ser repetitivo. Un dato curioso es que Scorsese rechazó el proyecto de El peleador, que terminó dirigiendo Russell y, para mi gusto, sigue siendo su mejor película.

American Hustle Film Set
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